El antihéroe se robó el espectáculo en casa ajena y terminó siendo aplaudido y reverenciado por los aficionados del rival, Saúl “Canelo” Álvarez (63-3-2, 39 KO’s), que nunca apareció a la defensa de sus cuatro fajas de campeón indiscutible de peso supermediano. Si quedaba alguna duda de quién es el mejor boxeador libra por libra del mundo, Terence “Bud” Crawford (42-0-0, 31 KO’s) se encargó de despejarla.
Crawford y su lugar en la historia
El triunfo permitió a Crawford unirse a Claressa Shields (2025) y Henry Armstrong (1938) como los únicos campeones indiscutibles en tres categorías distintas. Con esta hazaña, se metió de lleno en la conversación de mejor púgil de los últimos 25 años. «Floyd Mayweather Jr fue el mejor de su era, yo soy el mejor de la mía», sentenció en la conferencia de prensa, reafirmando su convicción tras una victoria histórica en Las Vegas.
Crawford hizo lo que muchos no se atreven frente a Canelo: vino a boxear y no solo a cobrar. Con inteligencia y confianza, le pintó la cara al ídolo mexicano ante más de 70,000 espectadores en el Allegiant Stadium. Allí resucitó los fantasmas de Dmitry Bivol y Mayweather Jr., viejos verdugos del tapatío, dejando en claro que su nombre ya ocupa un lugar en la leyenda del boxeo.
La estrategia que anuló a Canelo
A sus 37 años, Crawford rompió la máxima de que un peso pequeño no puede vencer a un peso más grande. Lució como un supermediano natural: ligero de piernas, fresco hasta el final, calculando cada golpe con precisión. Economizó energías y castigó con combinaciones largas, cambios de guardia y movimientos laterales que desconcertaron al mexicano y a su esquina, incapaces de encontrar una reacción.
El estadounidense conectó 115 golpes totales contra 99 de Canelo, y dominó ampliamente en jabs (45-16). Aunque el mexicano lo superó en golpes de potencia (83-70), la impresión general y la puntuación de los jueces (116-112, 115-113 y 115-113) sellaron el dominio de Crawford en los 12 asaltos.
Una hazaña con legado
El resultado convirtió a Crawford en el sexto boxeador en conquistar títulos en cinco divisiones (ligero, superligero, welter, superwelter y supermediano). Con esta victoria, su legado trasciende generaciones y lo coloca como una figura que desafía los límites de la edad y del peso.
El héroe de Omaha no solo venció a Canelo, sino que también rompió paradigmas, reivindicó su lugar en la élite del boxeo mundial y resucitó los fantasmas que persiguen al mexicano desde Mayweather y Bivol. Una noche que quedará marcada como el punto de inflexión en la historia reciente del pugilismo.
Por: MetroDeportesRD
metrodeportesrd.com